lunes, 1 de junio de 2009

un pequeño terremoto para nuestro consciente

Tengo la creencia de que un porcentaje mucho mayor del que pensamos de la gente que está triste, insatisfecha, deprimida, perdida..., en su interior sabe lo que le ocurre. O, al menos, sabe lo que querría cambiar de su vida...de forma consciente o inconsciente.

Es decir, que habría muchas menos depresiones endógenas que las que pensamos.
Y aunque no sea así, seguro que poner luz a temas que no nos gustan del todo en la vida que llevamos nos vendrá bien.
Todo lo que se pasa de la oscuridad a la luz es más fácil de manejar. Si no sabemos, no somos conscientes, no nos paramos a limpiar el trastero...no podemos ponernos manos a la obra con nuestra propia vida.

Puede que nunca nos hayan dicho que aunque durante mucho tiempo la vida fue sola, ahora nos han dejado a nosotros el volante y o lo manejamos con rigor y sabiendo hacia dónde vamos, o terminamos en la cuneta, malheridos.

Quizás, sólo sea eso lo que nos pasa. Nadie nos contó que después del colegio, los trabajos de verano, quizás alguno de ellos ahora nuestro trabajo para siempre, nuestros primero novios, quizás alguno de ellos ahora nuestro marido para siempre....etc, venía la vida de verdad. Como a todos los animales del mundo, las madres sólo cuidan a sus crías hasta que saben volar. Pero aquí, a algunos, nadie les/nos dijo...aprende a volar.
Volar es descubrir quién eres, volar es saber lo que quieres, y eso lleva su tiempo, pero hay que ponerse a ello, tengas la edad que tengas. El mejor detector de todos para averiguar quién somos es el camino del corazón. Sabes qué color te gusta y sabrías qué profesión o vocación te gusta. Y al tiempo, qué tipo de personas te gustan para compartir tu vida, tanto como pareja, como amigos...sabes quién eres, en qué te sientes tú. Ponle luz a tu interior.

Por ello te animo a que te pongas otra vez a escribir, y en dos o tres ideas, las que te salgan de repente, escribas qué crees que va mal en tu vida. Algo sale, seguro.
Qué querrías cambiar, qué querrías ser..., qué crees que te está doliendo como para que, como una piedra en el zapato, acabe haciendo una herida con el paso del tiempo y aún lo llevas puesto.
Seguramente lo sabes. Conoces qué te pasa. Hacerle frente es otra cosa, es cuestión de posibilidades que crees no existen...y sí existen, unas u otras. Es cuestión de poder enfrentarse a las propias verdades, al posible dolor, a la duda de la inseguridad temporal, pero es soy yo, no más soy aquello a lo que el río de la vida me llevó, y ahí estoy sin saber por qué.

A veces, lo único que nos pasa es que no nos dejamos ser quien somos, y eso entristece a cualquier corazón sabio, aunque nuestra mente consciente no se haya aún enterado de nada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Así lo he vivido yo también. Al principio no sabes qué pasa, porqué te encuentras tan mal, pero luego te das cuenta que hemos ido llenando el trastero de cosas que nos parecían valiosas o útiles pero que ya son totalmente inservibles. Los que como yo nos hemos quedado a vivir en el trastero, los que como yo nos hemos acostumbrado a vivir entre cosas antigüas y desordenadas, los que como yo nos hemos quedado en un momento exacto de nuestra vida pasada y no podemos dar ni un paso hacia adelante, estamos aprendiendo poco a poco que si no salimos de ahí no conseguiremos volver a vivir. La dificultad radica en que hay mucho que sacar, seleccionar y tirar y hay que hacerlo para siempre.
Yo aún no sé hacerlo sola. Por el momento necesito ayuda para hacer ese trabajo y para además de deshacerme de lo viejo, adquirir cosas nuevas para mi nueva vida. Y es cierto, un día creímos que la vida iba sola hasta que descubirmos que somos nosotros los que estamos solos ante la vida. Hay que aprender a volar y descubrir hacia dónde queremos hacerlo.
No es fácil ni divertido ni se consigue en dos días..eso también debemos tenerlo muy presente.
Me encanta leerte...me ayuda...
Un saludo.
Yerbabuena.

Estela dijo...

HOla cariño,

pues sí, es tal como lo cuentas. Y cuesta mucho, para nada metimos tanto en el trastero en un sólo día, ni lo sacaremos de un golpe.
Pero resulta curioso cómo ese papel en el que puedes escribir dos o tres o una cosa que es lo que no va en tu vida, lo guardas, y cuando tras bastante tiempo has ido solucionando todo, olvidando aquél papel, lo encuentras y es justo eso lo que has hecho...es decir lo sabías desde siempre. Aunque hayas respondido a ojos cerrados...sabemos qué nos pasa.
Un hijo enfermo, un padre enfermo o agresivo, un marido que no nos convence, una lucha perpertua entre familiares, un mobbing no reconocido, son cosas del día a día que justifican perfectamente que no estemos bien.
Hay que aprender a vivir con ellas o sin ellas (aceptar o cambiar), pero aprender a vivir.
Un abrazo yerbabuena, vas genial.